
La pieza escultórica "Still Water" de Nick Fiddian Green presenta una visión de la serenidad que se ha perdido. No es posible hoy en día dentro del agitado curso de nuestras vidas detenernos en el marco de la calma como suele hacerlo un caballo cuando bebe. Nosotros nos encontramos sumergidos en la rutina que nos impide vivir con tranquilidad, muchas veces buscando cosas que no necesitamos. Nick logra captar el momento mágico en que el potro se acerca al río a realizar un acto que obedece a una necesidad física que se convierte en metafísica al trascender lo meramente inferior. El animal acerca su boca sin que lo que ocurre a su alrededor lo sorprenda o digamos que en realidad a su alrededor no ocurre nada. Ese parece ser nuestro caso, estamos pendientes de cosas que no necesitamos y nos impiden sacar unos segundos para nosotros mismos en donde poder inferir respuestas sobre nuestras acciones. La postura del animal nos recuerda un momento de reflexión en el que casi se olvida lo que pasa en el medio. En un tiempo atemporal en el que lo único importante es vivir. Por otro lado, la escultura constituye un bulto redondo que no afecta en nada el entorno y lo redimensiona en una variada gama de posibilidades que la hacen parte del ambiente como si fuera un elemento más del lugar. Otro elemento interesante cuasi poético es la luz reflejada en la base que parece ser el elemento que absorbe la cabeza ecuestre. La luz y sus efectos cromáticos contribuyen en crear un efecto de paz insólitos en mucho seres humanos. Los colores de la luz dan vida a estos objetos inertes que parecer renacer en cada uno de los componentes de la amalgama de colores de la foto. A fin de cuentas encontramos en Nick Fiddian Green un artista con una maestría en el dominio de la técnica y los materiales que harían la delicia de una critica tan exigente como Avelina Lesper.